Observador

¿Qué o quién le falló a Genoveva Huerta?

Por. Itandehui Rodríguez / @Itandehui_RoMa

Las cosas como son, a Genoveva Huerta la fallaron, le falló buena parte de la gente que estuvo con ella en campaña.

Para empezar, su equipo confió en que el triunfo del 6 de junio le garantizaría poder ir a la contienda por la dirigencia estatal y ganar. Creyeron que el discurso de que ahora Acción Nacional gobierna el 40% del estado le garantizaría que con eso afianzarían mantener la dirigencia estatal. El pequeño problema radica en que el 27% de esa población se encuentra en la Ciudad de Puebla, San Andrés y San Pedro Cholula y, para su desgracia, Paola Angón, ganó por la inercia que se generó en la zona conurbada a partir del triunfo de Eduardo Rivera y a la operación de Humberto Aguilar Coronado. La capital y la zona conurbada estaban blindadas y la salida de última hora de Jesús Morales desestabilizó la operación en la zona de Tepeaca.

No podemos dejar de señalar a quién sí engañó a Genoveva Huerta, pues Paola, pese a haber mandado a sus operadores, la regidora de Gobernación Jannet Minto Reyes, a Julio César Toxqui quien labora en el área de Servicios Públicos y su esposa María de Lourdes, adscrita al área de Turismo del ayuntamiento de San Pedro, a ofrecer “beneficios económicos” a cambio del voto en favor de la planilla encabezada por Genoveva, al final, el domingo, se “declararon en huelga de brazos caídos” y se fueron mejor al bazar navideño de aquél municipio. Pero este “pastel” tiene dos cerezas, la primera, que desde la noche del domingo una de las hijas de Paola fue vista en el festejo de Augusta y Marcos y, aunado a eso, fue la primera alcaldesa externa al grupo que apoyó a la planilla virtualmente ganadora, en reconocer su triunfo. Paola entendió que, si quiere que su proyecto político sobreviva, tenía que quemar el barco y lo quemó. Su siguiente paso será intentar sanar la relación con Humberto Aguilar, se los apuesto.

Decidieron descansar la operación de municipios prioritarios como Atlixco y Tehuacán en los candidatos que acaban de perder las elecciones en junio pasado, Guillermo Velázquez y Jacobo Aguilar respectivamente y, aunque debieron prometer resarcirse y con ello asegurar sus candidaturas para el 2024, no pudieron ofrecer los votos suficientes para cerrar el resultado y hacerlo fácilmente impugnable. Fallaron.

Los diputados locales todavía no adquieren la fuerza necesaria y Aurora Sierra, Oswaldo Jiménez, Mónica Rodríguez y Lupita Leal no pudieron generar el contrapeso necesario en sus distritos ni la operación necesaria para disminuir la diferencia en Puebla y la zona conurbada.

Varios municipios fueron encargados a personajes que ni siquiera la candidatura lograron en la elección pasada, ellos por supuesto eran los que menos podían representar liderazgos fiables u operativos, excepto uno y hay que reconocerlo, Inés Saturnino cumplió y bien.

Es de entender, humanamente, que Genoveva haya tardado casi 26 horas en emitir un posicionamiento, tenía que analizar qué había pasado, porque lo que sucedió no es sencillo, dificulta muchísimo el camino para su grupo político. Tenían que revisar con lujo de detalle todos los cabos y no dejar uno más suelto; lo cierto es que hasta la gente que eligió para componer la Comisión Organizadora de la Elección le falló, pese a que ella hizo todo por descansar en sus manos la confianza de la operación del proceso.

De acuerdo con un tuit publicado por Arturo Rueda la tarde noche de ayer, la impugnación de la elección se basaría en la desaparición del 15% de los paquetes electorales, de nueva cuenta le falló la Comisión Organizadora, pues no fueron capaces de resguardarlos. Pero además hay otro problema, para que pudieran proceder la nulidad de la elección deberían haber desaparecido al menos el 25% de los paquetes, hasta esa tesis podría fallar.

¿Qué o quién le falló a Genoveva Huerta? Fallo la estrategia, sí, sin duda. Hay que saber reconocer cuándo el oponente es mejor, haya jugado sucio o no, haya hecho trampa o no, haya ganado a la mala o no, desde el momento en que alguien más se hace del triunfo, es porque tenía una estrategia mejor trazada y merece ganar, duele reconocerlo, sin duda, pero entenderlo ayuda a sanar más rápido. Además de la estrategia, mucha, mucha gente le falló y por una sencilla razón, leyeron los tiempos políticos y entendieron que podían ganar más alineándose con el virtual candidato a gobernador de la alianza opositora y en él vieron a Eduardo Rivera, eso se llama supervivencia y los políticos y cualquier ser vivo saben que esa es la prioridad.

Hasta los priistas vislumbraron ese escenario, tan es así que su dirigente nacional el sábado pasado en Puebla contestó, a pregunta expresa, que el PRI apoya a Eduardo Rivera para la candidatura a la gubernatura en 2024.

Ya es hora de pasar la página y cerrar el capítulo, de ir a la Ciudad de México con su dirigente nacional, Marko Cortés como testigo de honor y negociar posiciones y espacios. Sería lo más sano para todos, que traten de cicatrizar las heridas y que cierren filas, porque antes que los intereses personales y de su partido, están los de los ciudadanos, que terminan siendo las verdaderas víctimas de sus confrontaciones.

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